miércoles, 12 de junio de 2013

La zorra y el pensamiento




Estos días llevo leyendo muchos libros acerca del análisis de datos para la realización de mi tesis doctoral. En cualquier trabajo científico, ya sea una comunicación, artículo o tesis doctoral, es fundamental controlar la metodología utilizada en el mismo ya que la justificación del estudio depende en gran medida de ello.

Hace poco hablé de la importancia que tenía para mi estudio " la metodología cualitativa", por su carácter social y transformador. Y es que el post de hoy viene porque me gustaría compartir con ustedes un poema de Ted Hugues, leído en el libro Investigación con estudios de caso ( Stake, 1998) cuando nos comenta el arte y los procesos intuitivos que hay que tener para poder realizar un buen análisis más allá de la sistematización de la metodología. 

La zorra y el pensamiento ( Ted Hugues)

Imagino el bosque de este momento de medianoche:
Hay algo más que vive
Junto a la soledad del reloj
Y esta página en blanco por la que se mueven mis dedos.
    No veo estrella alguna a través de la ventana:
    Algo más cercano
    Aunque más oculto que en la oscuridad
    Penetra en la soledad:
Frío, con la delicadeza de la nieve oscura,
El hocico de una zorra toca con una ramita, una hoja:
Dos ojos hacen un movimiento, que ahora,
Y ahora otra vez, y ahora, y ahora
    Deja huellas nítidas en la nieve
    Entre los árboles, y con cautela una sombra
    Renqueante se rezaga tras un tronco y en el hueco
    De un cuerpo que osa adelantarse
A través de los claros, un ojo,
Un verdor que se expande y ahonda,
Brillante, concentrado,
Cumple su cometido
    Hasta que, con un súbito hedor ardiente y punzante de la zorra
    Penetra en el negro agujero de la cabeza.
    La ventana sigue sin estrellas; el reloj marca su tictac,
    La hoja está escrita.

Me parece un escrito que refleja perfectamente los casi 3 años que llevo investigando. Creo que es fundamental que nos adentremos más allá de las cifras o lo estrictamente oficial. Creatividad, arte e ir más allá de lo que en un principio vemos. Saber desaprender y volver a reinventarse como un proceso que no tiene fin. Desde esta posición quizás si que podamos hablar de transformación.

Un abrazo